30 dic. 2008

uté sabe de qué hablo.

La mar vive lejo lejo.
Por acá se le etraña fuerte, señó.
La mar 'tá enferma.
Uté sabe de qué hablo.

El cuchío vino a verme ayer.
Se llevó de un tajo la melena.
El cuchío firmó el corte.
Uté sabe de qué hablo.

La lluvia y el granizo
se mezclaron con la nieve, señó.
Se mezclaron y golpearon.
Uté sabe de qué hablo.

No sea ingenuo, señó.
Las hormigas también duermen.
No se olvide de aquel sueño suyo
y del susto que nos dio.

Uté sabe de qué hablo.

29 dic. 2008

muuu, decía la vaca

Muuu, decía la vaca
en el conteo de tus manchas.
Muuu, decía oronda
y se olvidaba de sus cuernos,
de sus patas, de la cola.

Muuu decía la vaca y se olvidaba que era vaca.

27 dic. 2008

ayayay

Ay, dijo el doliente de una crisis de bolsillos.
Ay, dijo la pena de saberse tan odiada.
Ay, dijo el padrastro arrancado.
Ay, dijo el dedo.

Ayayay, papito, cómo duele, cómo duele.
Cansado estoy, ya, cansado.
Ayayay de nuevo.
Ayayay, papito.

noche que revives las marcas del pasado

Noche que revives las marcas del pasado,
regresa con el viento los años de la infancia,
los días aquellos de inhóspito camino
de aquellas tardes de mágicos ocasos.


Controla los ímpetus de todas las miradas
que buscan en las bolsas que ocultan los recuerdos
aquellos pedacitos de dedos candorosos,
los trópicos inertes de pálidas mareas.


Una voz con su silencio ha vencido las palabras.


Y de nuevo las callejas nos visitan en las casas,
nos invitan a cogerlas y pisarlas muy despacio,
a domarlas, consumirlas y volverlas infrahumanas,
a sentirlas en las venas y asumirlas lentamente.


Una voz con su silencio cicatriza nuestras almas
y en el viento, una mirada de futuro nos acecha.

26 dic. 2008

libertinaje

Todo el desahogo azul
que conocimos
crucificó la sangre y la bebida,
la marchitó y se la llevó
y nos tejió un manto de hielo
y huesos tibios.

Nos hizo resacas de viejos recuerdos,
verdades absolutamente relativas
como piel de zorro en el cuello de una zorra
como falsa claridad de noches lúgubres
porque aún no apartamos lo real de lo ficticio.

Lo real cuestiona la existencia
a partir del juego y la sonrisa.
Lo ficticio grita nuestras faltas
y revive en la sombra de una cruz
clavada en nuestras voces.
El miedo,
el frío y triste miedo
nos empuja a la mirada de la hambruna cabizbaja
que exige acción de manos,
acción de cuerpos.

Y tantos dolores encima
ensordecen de un golpe la voz
de los que agitan el fuego de esta noche
y atizan la candela del mañana,
y todo se empoza en el frío de una sorda esperanza
tan larga,
tan sorda.

Te imagino en la memoria del otoño que se pierde,
te imagino.

Volverás.

16 dic. 2008

contrición y sacrilegios

Contrición y sacrilegios,
en el orden de lo humano,
de una cruz que no se clava, cruz de orejas sordas,
cruz al fin y al cabo.
Pan de los demonios vivos,
llévate el rezo y las genuflexiones.
Coge el abanico de la piedra que nos mira,
de la piedra que nos llora,
del ojo que nos llora.
Despinta con tus cantos esa mancha de naranjas
que esta lima es la más dulce
y nos invita su semilla.
Cógela, siéntela, vívela.
Haz de esta vida una vida que se viva
una vida que se piense,
una vida que no estorbe.

tibias de noche

Esta noche ya no es triste.
Ni es vacía, ni está hueca.
Tiene un mar de fondo en su cantera de piedra,
de lata, de cartón no reciclable,
de huesos tibias y falanges.

Esta noche es otra noche turbia,
es histriónica, es mortífera.
Trae de lleno los recuerdos que no existen.
Los amasa con las patas.

Esta noche y, sin embargo noche,
vuela lejos en los llanos del olvido.
Como serpentín que nace recto se recoge
y se alegra de ver que lo enderezan.
Se alegra de ver lo que no mira.

Esta noche es otra noche de día.
Coge el sino de una muerte insana
y con orgullo bizco lo detenta,
como al viejo sol que no recuerda horas.

Esta noche es una prédica de topos,
de calibres fieros que envejecen,
de la mar constante que retira sus espumas
en los ojos duros de una piedra tosca.

Esta noche es una noche libre.

4 dic. 2008

dios mío, dios mío

Dios mío, dios mío
He corrido de tus ojos por temor a equivocarme
Por aquella vieja sed de vieja muerte
Por el ansía torpe de la torpe nada
Por el día que se fue y que no retorna.

Dios mío

He unido párpados de acero en mi comida
He sentido el vacío de tus labios
Y he cantado la canción del no incluido.

Dios mío

He cargado esa cruz de tus espaldas.
La he sentido con el látigo sangrante de una pena,
De un camino que se cierra por mi huida,
De una voz que me reclama y que no escucho.

Dios mío, dios mío.

Te he mirado y te he palpado en esa esquina de limosnas
Ideando un mundo nuevo en el esófago
De una caries que le duele al desdentado.

Dios mío.

Qué me falta, dios mío, qué me falta,
Qué sucesos no he vivido, qué no tengo,
Qué me ocultas que no puedo desterrarme,
Qué me cantas que no bailo en tus esquinas

Dios mío.
Dios mío.

Qué me ocurre que no lloro con tu llanto
Qué me duele que no sufro como sufres
Qué me lames que no curas mis heridas

Dios mío
Me arrepiento de decirme un nuevo canto
Porque sé que sólo soy un lastre viejo
Que se arrastra, que se oprime, que no duele
Que intentará vivir la sobreviva
Para merecer un poco de respeto,

Del respeto de tu respeto,

Del cariño de los viejos compañeros
Del amor de aquella hectárea de naciones
Que se unieron sin saber que desunían.

Dios mío, dios mío.

3 dic. 2008

seseo del ser

Somos hambre y fuego somos
Hambre y fuego
Calor de horrores
Perros de caza sin dueño
Perros sin dueño
Somos y simplemente somos
Somos el no sé cómo de un no sé qué
Somos la fuerza de un amor indubitable
Ese cariño de voces férreas y dulces
Tenaces
Indesmayables
Somos la hora de un reloj que nunca duerme
Somos la hora somos
Somos y simplemente somos
Somos nosotros y los otros
Somos el hoy de un ayer que es un mañana
Somos
Somos y simplemente somos
Eso somos.

1 dic. 2008

voz delta

Nuestro paso está en las costras de una ciudad perdida.
Lóbregos caminos de muerte mutilada.
El desvío hacia la luna, intacto.
La sed que no descansa se disfraza de una vieja
que muere y revive,
que muere y que sufre.

El silencio de las voces que se callan es eterno.
Es el mismo ciego bis de insolencia repetida
que desprecia las cosechas del futuro promisorio
y asesina la razón del caído sin vencer.

Y en el marco de una puerta penitente que no escucha
las falanges se recogen angustiadas y en calor
y tranquilas y obedientes
desatan lentamente el bullicio
cuestionando la existencia de los látigos.

La paciencia, mientras tanto, se refleja en más ancianas,
en moléculas retoñas que se quiebran,
en las alas de los búhos que se miran
con la dura geometría y el dolor de los espejos.

Nuevamente nacen deltas que se miran y se alejan.
Pero siempre existe un sin embargo.

Algún día las ancianas volverán al viejo roble
y en la rendición de las horas
las eternas madejas de sus cantos plañideros
coserán con más urgencia
una manta que lubrique a fuego lento cada historia
y las voces infinitas que se esconden
en los ojos del amor que no se vende,
en los ecos que soltaron al nacer.
 

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