14 ene. 2009

viñas azules, botellas rojas

El gato aquel que perseguimos
es el gato aquel que no tenemos.
Piedra lavada con la fuerza del río
que recorre junto al chasqui las entrañas del planeta.
Mágico sudor de hormiga roja, de hormiga beata y descreída.

El gato aquel que aún no llega
no vendrá por un llamado de queso
y ratonera.
¡Hay que tragarse el cuento de los relojes!
Hay que sacarlo de la cama con camisa de fuerza y,
una vez en nuestras manos,
liberarlo sin temor y
desoyendo las teorías de
la antigua vertiente occidental.

Detrás de una caja sorda y entreabierta
se ha de esconder el gato,
evadiendo a nuestros ojos sus aquellos zigzagueos
y evitando que lo empujen a ir detrás del pericote.

Todo diciembre será indispensable
pero inútiles serán nuestros eneros
si no entendemos que el de arriba existe porque existe
el de abajo,
y el de acá por el de allá,
y aquel otro por el otro,
y que la contradicción surge metafísicamente en la pupila.

¡Largo trayecto el que nos falta!
¡Larga la cola del roedor y los gatitos!
¡El futuro no se aleja de los brazos de Plutón
y la vida no se apaga con el golpe
de la piedra triangular y fragmentaria!

¡Junio está tan lejos que lo vemos de cerquita!
¡Las viñas siguen siendo azules!
¡Las botellas hoy se ven más rojas!

8 ene. 2009

¡adelante!

¡vamos a sembrar amor!
el dolor de la tierra nos reclama,
nuestra patria grande ya no puede esperar.
vamos tranquilos ¡despertemos!
desde nuestros hondos corazones
latiendo a un solo ritmo.
¡vamos, compañeros!
tomemos esa mano vecina
y empuñémosla con fuerza.
¡vamos niños!
es hora de crecer,
de sentir que la vida nos libera
de los golpes de muerte
del destino.
no temáis de la ceguera
recogida por las manos
temblorosas,
no dudéis de vuestras
fuerzas
que el camino se realiza
con la furia de los pasos.
¡relámpagos, lluvias y granizos!
¡nieve eterna de los andes!
¡serpenteante caminata oriental!
¡esta noche los cobayos son felinos!
¡mañana volveremos a la vida!
¡es cuestión de despertar!

7 ene. 2009

la canción de los romeos

Tu sonrisa va y viene entre mis manos,
va y viene vistiendo pasacalles
mientras allá afuera, la tarde nos convida
verticalmente su horizonte.
Tu cabeza descansa recostándose en mis sueños
y yo retorno al mar de tus silbidos.

Tarde gélida de otoño, la recuerdo bien.

Las Julietas nunca vieron la luz de esa mañana y,
en ese lapso ambivalente, provoqué la ira de los dioses
y las utopías sangrantes.
Te robé y te llevé a mis ciudades,
te limé las asperezas del destino
y tú jugaste con los vientos
con esa mirada de niñez
que evoca látigos de labios inferiores.
En el cruce de tus mágicos deseos
de la manera más vulgar nos conectamos.

Tarde gélida de otoño, la recuerdo bien.

La noche no tuvo cabida en esta historia.
Los Romeos empezaron a vivir.

décima nueva de historia nueva

traigo cosida una pena
que el viento no puede arrancar
porque intento querer intentar
una nueva vida ajena
comiendo platos de una cena
en el mar individual
así cambié al que es mi igual
por el que es mi complemento
de eso no me arrepiento
pues soy hombre y animal

6 ene. 2009

al fin, la libertad

Lanzas, escudos, gritos,
coraje,
ejército de hermanos negros y rojos.
Son trescientos hombres, tres cientos
de almas,
trescientos que no son tres cientos.
La lucha contra el odio
ya empezó.
¡Agrúpate, corrígete!
El cardumen que se oculta
hoy será libertado.
Revienta el grito de
la furia americana.
Revienta la desidia, explota el hartazgo.
Luego de trescientas noches silenciosas,
de trescientas batallas despertadas,
se denotan las razones de la luna
y al fin, se reflejan los ojos
de la hermana libertad.

émulo de niño

Sierra de lunas afiladas, escápate,
vente a mi bolsillo,
vive un segundo este dolor de ciénagas profundas.
Respira.

Fuego sacrosanto del viento nocturno, fuego
del rostro tejido y la bandera elevada
¡Dame un poco del respiro exiliado!
¡Dame los recuerdos y olvídate de mí!

Leve tempestad de las mareas todas, leve
caminata de espinas y carbón,
¡Corrige nuestra historia y nuestros pasos!
¡Límpiame el ocaso y las auroras! ¡Siente el viento pulmonar
de las acciones!
Baila.

Recuerda el punto califorme de la mano llana y
escribe en tu cuaderno las anécdotas vividas.
Ríe.
Llora.
¡Despierta!
Y prosigue con el canto sin detener el tiempo
en los caminos.

de retorno

Escapáronse los días golondrinos,
las noches
de escasa memoria en el averno de piedra, las
vacas flojas sin leche ni queso,
los granjeros de paja en el zapato, de paja
en el invierno occipital de los cuadernos.
Se vieron de frente los arcos de la noche venidera,
se vieron y, sin querer,
abrazáronse las musas de la vida,
las que
le dieron razón al sacrificio,
las que
cantaron al llanto.

3 ene. 2009

mirada sospechosa

¿No os habéis percatado de la mirada aquella
que sigilosamente nos persigue?
¿No habéis visto sus ojos saltones como sapo
de pantano tembloroso?
Vuestra frágil existencia es un condimento inadecuado
en la cena de esta noche.
Vuestra frágil existencia. Y digo frágil
como quien dice adiós y no retorna.

Afuera de estas piedras se encuentra una ciudad profana,
sanguínea y lujuriosa.
¡Pobre ciudad!
¿Queréis vivir en ella o preferís la sombra del árbol sudoroso,
valiente y subterráneo?
Veréis que pronto os acomodáis de maravillas.

No es difícil respirar
el néctar lechoso de su tronco fuerte y robusto.
A partir de la tercera noche
no habrá tiempo para el llanto ni el sollozo
y acabarán de un golpe las miradas
y nos defenderemos con las ramas de este árbol
y así, como quien no quiere la cosa,
nuestros actos vivirán húmedos y frescos,
soportando el calor de la pimienta
y los golpes de la arena en las espaldas.

Eso es todo cuanto pensaba decir por esta noche.
Extiendo mi brazo y te invito.

revolución es cambio.

Se han unido los susurros
y las manos todas
y las plantas todas de los pies
en el canto de la soga transoceánica.
Se han batido en una voz los pensamientos
entre lo divino y lo infrahumano.
Se blandieron ya las razones más hambrientas,
se blandieron ya las voces como espadas
en el cálculo de la materia constructora,
en el martes aquél que se forjó aquel junio,
porque es martes, como veis, y es junio.

El planeta gira y gira en sus estambres
y una voz que evoluciona nuevamente
viene y nos abraza, nos abraza y nos viene.
Hemos dejado de ser la vejiga complaciente,
y las tristes gónadas que lloran y lloran
el vacío imperdonable de la ausencia creadora.
Hoy somos los mártires del reflejo de la puerta,
la maldita aberración de las pestañas,
la revolución de un cielo encementado.
 

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